Un sueño feliz

Cómo hacer de tu tiempo de sueño un descanso reparador

El sueño es una actividad primordial de nuestra vida cotidiana y responde a la necesidad biológica de restaurar un equilibrio imprescindible para poder desarrollar las funciones físicas y psicológicas a pleno rendimiento.

Necesitas dormir para poder estar despierto por el día y en plena forma. No hay buena vigilia sin un descanso reparador. Es tan necesario que, los experimentos de privación completa del sueño demuestran que cuando se priva completamente a un organismo de la posibilidad de dormir le sobreviene la muerte.

Sin llegar a esos extremos, la falta de sueño, o las dificultades para dormir te va a causar cansancio, somnolencia y una disminución del rendimiento intelectual y de la concentración. De igual manera, aumenta la probabilidad de sufrir alteraciones del estado de ánimo como la ansiedad y la irritabilidad y, en otro orden de cosas, disminuye notablemente el rendimiento en las tareas de cada día, desde el apetito sexual hasta el trabajo.

Considerando la química del sueño, si es insuficiente aumentan los niveles de corticoesteroides y catecolaminas, las hormonas del estrés que, con el tiempo, pueden producir desequilibrios hormonales y deprimir el sistema inmune.

Ala vista de todo esto, es curioso que susciten admiración y aplauso ese tipo de personas que siempre están trabajando y que no se permiten ni una siesta después de comer o la sana costumbre de irse a la cama respetando, hasta donde se pueda, los ritmos de la naturaleza.

Este tipo de superexigencia y de hiperactividad hará mella en la calidad del sueño y de seguro alterará nuestros ritmos biológicos.

Necesitamos dormir para restaurar nuestro sistema nervioso y el sueño más reparador es aquel que respeta nuestros ritmos biológicos.

Personalmente, como seguidora respetuosa de hábitos de vida saludable, eso significa que me levanto con la salida del sol y me acuesto entre las diez y las once de la noche. Siguiendo esta pauta me siento feliz y productiva. Este horario me permite sentirme despejada y descansada todo el día.

Desde luego, es cierto, que hay personas que se sienten más productivas por la noche, o tienen una ocupación que las lleva a ese horario y así deben hacerlo, lo importante es que cada cual conozca su cuerpo, sus necesidades, sus ritmos y sus tendencias y que respete lo que aquel le pida teniendo en cuenta las consideraciones generales que aquí te estoy recordando.

Como dice la autora Christiane Northup, “hay que reconocer y respetar el descanso en cada etapa de la vida. Durante la adolescencia y la perimenopausia necesitamos dormir más que en otros periodos de nuestra vida” y esto es una verdad biológica que debería imponerse a la presión que nos viene de los demás.

Además, los sueños revelan nuestro inconsciente, como magistralmente lo expuso Sigmund Freud en su extraordinario ensayo “la interpretación de los sueños”. Toda la actividad cerebral desarrollada durante el sueño refleja anhelos o deseos insatisfechos que te pueden mostrar dónde necesitas mirar, a qué área de tu vida personal debes prestar atención para hacer los cambios que te permitan una vida más plena o con más sentido para ti.

En mi experiencia de consulta como psicóloga y como analizante, he comprobado que los sueños siempre nos muestran revelaciones interesantes de nuestro inconsciente que nos permiten escuchar esas partes de nosotr@s que no imaginábamos.

Consejos para dormir mejor

Para que afrontes ese cambio en tus hábitos de vida relativos al sueño, me permito ahora ofrecerte unos cuantos consejos relacionados con las costumbres y la alimentación.

La regla número 1 es no irse a la cama con el estómago lleno. Eso significa cenar pronto y ligero. Lo ideal es que después de cenar esperes tres horas antes de irte a la cama.

Evitar la cafeína, el té negro, las colas, el cacao y el alcohol. La cafeína además de activar en exceso las glándulas suprarrenales creando estrés y ansiedad, irrita la vejiga obligándote a orinar en exceso.

Evitar el uso excesivo de ordenadores y aparatos eléctricos antes de irte a dormir.

Evitar el alcohol. Aunque sus efectos sedantes son conocidos, tiene un efecto rebote menos recordado: cada vez necesitas una dosis mayor para conseguir ese efecto relajante.

Hacer ejercicio con regularidad. Al menos 30 minutos diarios dedícalos a una actividad física. Si tu único tiempo es por la noche mejor que sea un ejercicio suave como dar un paseo o una práctica de yoga suave como posturas sentadas que son más relajantes.

Antes de irte a la cama procura no leer periódicos, escuchar notícias que te puedan generar preocupación, elige más bien lecturas relajantes o placenteras.

Establece una rutina nocturna, un ritual de belleza, como hacer unas friegas corporales, tomar una ducha, masajear con aceites tu cuerpo, especialmente si lleva lavanda, antes de ponerte el pijama. Esos momentos previos a irte a la cama revestirán un significado para tu cuerpo que va a ir mentalizándose con la idea de que se está haciendo la hora de irse a dormir.

Tomar hierbas relajantes como la valeriana, la manzanilla o la infusión de piel de mandarina (ver receta más abajo).

Un baño de pies a temperatura ascendente puede ser muy relajante. Puedes hacerlo en una palangana que tengas o en la bañera, lo importante es que el agua te pueda cubrir hasta la rodilla. ( ver receta más abajo).

Cenas relajantes y de fácil digestión como un caldo digestivo preparado con verduras y condimentado ligeramente con miso. No debe estar salado.

Un caldo de verduras dulces será muy efectivo, pues además de ser relajante ayudará si tienes problemas digestivos. (ver receta más abajo)

Cenar una crema de verduras de primero y de segundo una pequeña cantidad de cereal como cebeda, maiz, o arroz integral condimentado con semillas de sésamo molidas y un hervido de verduras con pescado blanco o tofu a la plancha puede ser un ejemplo de cena ligera y digestiva. Recuerda que lo más importantes es que sea ligera y digestiva.

Para acabar, te dejo unas recetas que te ayudarán a encontrar ese camino personal para integrar en tu vida una práctica saludable de la necesidad y el hábito del bien dormir.

Té de piel de mandarina:

En un cazo poner a calentar 1 cucharada sopera de piel de mandarinas secas (previamente habrás secado las pieles de mandarinas y después guardado en un tarro de cristal) con un vaso de agua, poner a hervir y dejar que alcance el punto de ebullición, bajar el fuego, que hierva 5 minutos y dejar que repose.

Baño de pies ascendente.

Llenar una palangana grande con agua caliente y sal, una cucharada sopera por litro de agua, y colocar los pies, ir añadiendo agua hasta que llegue a las rodillas. Permanecer unos 15 minutos.

Receta de caldo de verduras dulces:

Ingredientes: 1 taza de cebollas cortada a medias lunas, 1 taza de calabaza cortada a cuadritos, una zanahoria cortada a cuadritos, 1 taza de col rizada cortada finita. poner las verduras a hervir con 2 litros de agua y cuando alcance el punto de ebullición bajar el fuego y dejar que hierva una media hora.

Con cariño y gratitud

 

 

 

 

 

 

Yolanda Andres
Author:
Yolanda Andres
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Psicóloga-psicoterapeuta, consultora de nutrición saludable, profesora de yoga, madre de dos hijas y amante de la naturaleza.
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