El YOGA DE LAS MUJERES

El yoga, método de ejercicio, curación y autodescubrimiento.

Se ha escrito muchísimo sobre el yoga y hay tantos libros maravillosos que explican en detalle su historia, filosofía y prácticas que no sería pretencioso intentar un pequeño resumen.

Te hablaré desde mi experiencia y te diré que el yoga es el arte de la atención. El más espiritual y poderoso aspecto del ser humano es nuestra facultad de atención, nuestra CONSCIENCIA.

La atención es lo que te permite ver dentro de ti misma para aprender cómo puedes elegantemente acercarte a cada cosa.
Tu habilidad para verte a ti misma y cómo te comportas es la llave para armonizar la disonancia entre tu conversación interior y tu conversación de afuera. Y la llave para aprender a amarte a ti misma.

El yoga es un método enormemente poderoso y simple de ejercicio, curación, autodescubrimiento y transformación.

Cuando se practica con curiosidad y reverencia, te da la fuerza para hacer muchísimas cosas, desde aumentar tu vitalidad, superar obstáculos, dormir y digerir mejor hasta mantener un estado emocional y mental más equilibrado.

Cada secuencia de posturas te dirige hacia un trabajo interior de escucha, respeto, confianza y curación.

En medio de la práctica física de las posturas, liberas tensión y encuentras perdón. Rediseñas la culpa y la vergüenza en una sosegada gratitud.

Observas tus pensamientos a distancia, te separas de ellos con suavidad y, consecuentemente, ves la unidad que tú eres.

Más que mantener ciegamente suposiciones, exploras las más altas posibilidades en tu comportamiento, tus pensamientos, tu actividad. Cultivas una ecología de gratitud en tu ser, en tu hogar, en tus actividades de la vida diaria.

Te conduce a ser distinguida y auténtica, a que puedas ser la dirección para otras personas, hasta experimentar finalmente las verdades esenciales y la verdadera cara de la belleza de la vida, de ti misma, todo ello con más intimidad, presencia e intensidad.

Desde que empecé a hacer yoga en 1998, he cambiado.
Empecé practicando un yoga muy dinámico, muy masculino, con el deseo de modelar mi cuerpo y controlar mi vida. Hacía las mismas secuencias de posturas una y otra vez disciplinadamente, día tras día, centrándome en la forma y consiguiendo hacer posturas avanzadas, independientemente de cómo me sentía.

Y más tarde, evolucioné hacia un yoga más femenino, más conectado conmigo misma, siendo creativa, intuitiva, teniendo en cuenta cómo me sentía en cada momento.

El primer estilo me ayudaba a tener más fuerza, estabilidad, flexibilidad, concentración, disciplina y posturas acrobáticas que no hubiera imaginado poder hacer; pero no me ayudaba a enfrentarme a heridas más profundas como la falta de confianza en mí misma, la incómoda imagen corporal, las malas digestiones y la ansiedad, entre otras…

Una vez que encontré un enfoque más suave, flexible e intuitivo, pude empezar a curarme más profundamente y sentir cómo el yoga estaba acercándome a mi misma, a desarrollar una relación orgánica que atendía mi cuerpo, mi alma y mi mente.

Todos, hombres y mujeres necesitamos una combinación de energías masculinas y femeninas tanto en el yoga como en la vida. Desafortunadamente, vivimos en una sociedad muy yang, donde las cualidades masculinas son las que imperan, las que dominan las calles, nuestros comportamientos, lugares de trabajo e incluso las aulas de yoga..

Hay que cambiar esto para restaurar el verdadero equilibrio.

Necesitas prácticas de yoga que se adapten a ti, que se adapten a tus movimientos, a tu estado de ánimo, a tu nivel de energía, ciclo menstrual y etapa vital.

Tu cuerpo es un microcosmos de la tierra que pasa de un ciclo a otro, hecho de agua, madera, fuego, tierra y metal. Salir de la mente y entrar en las profundidades del cuerpo sintiente hace que recuperes la confianza en la experiencia de estar viva y disipar los miedos que vienen de un exceso de control del cuerpo y una ocultación del ritmo natural.

Cuando empiezas a escuchar y a sentir tu cuerpo a través del movimiento consciente, dejas de correr, de controlar, de perfeccionar y empiezas a aprender a ser lo que eres.

Te invito, pues, a que vayas más despacio, reflejando y diseñando tu experiencia

¡Namasté!

Yolanda Andres
Author:
Yolanda Andres
About:
Psicóloga-psicoterapeuta, consultora de nutrición saludable, profesora de yoga, madre de dos hijas y amante de la naturaleza.
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